Lámparas de Ramadán en Egipto

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Por: Heba Fatten Bizzari

Los festejos de Ramadán son de los más importantes para musulmanes de todo el mundo, pero para los egipcios, es un mes mágico que se ve acompañado de varias tradiciones que han sido asociadas a Ramadán aun cuando no tengan un origen intrínseco en la religión. Algunos creen inclusive que varias de estas tradiciones son incompatibles con el Islam. Una de estas mágicas tradiciones son las lámparas de Ramadán (llamadas fawanes, fanoos o fanous en árabe) que actualmente son hechas con material reciclado o plástico e inclusive poseen la más moderna música integrada.

Linternas y lámparas de diversos tipos, colores y grados de brillo, siempre han sido especiales para los egipcios. Muchas historias de sus orígenes se han dicho. Una historia dice que el califa fatimí Al Hakim Bi-Amr Illah quería que se encendieran las calles de El Cairo durante las noches de Ramadán, por lo que ordenó a todos los sheijs de las mezquitas colgar fawanes que podían ser iluminados con velas. Como resultado, el Fanoos se convirtió en una costumbre que nunca se ha abandonado.

Otra historia dice que durante la época del califa Al Hakim Bi-Amr Illah, a las mujeres no se les permitía salir abiertamente de sus casas, excepto durante el Ramadán, pero aun así tenían que ir acompañadas por un niño pequeño que llevaba un Fanoos de cobre. El Fanoos era utilizado para anunciar la llegada de una mujer y advertir a los hombres en la calle que se alejaran. A medida que las leyes restrictivas con la mujer se suavizaron, a las mujeres se les permitía salir a su voluntad, pero a la gente le gustó la idea de los Fanoos, y así se convirtió en tradición que los niños pequeños los lleven en las calles todos los días para jugar.

Una tercera historia relata que incluso las linternas provienen de una religión completamente diferente. Algunos creen que el uso de linternas era originalmente una tradición cristiana copta celebrada durante la época de Navidad  en su versión copta, en la que la gente para celebrar usaba velas de colores. Esta historia explica que, cuando muchos cristianos se convirtieron al Islam, conservaron esta tradición con ellos en forma de linternas hechas de lata que se encendían con velas.

Independientemente de la validez de estas historias, el fanoos sigue siendo un símbolo muy especial de Ramadán para los musulmanes y cristianos por igual. Ha pasado de generación en generación y hoy es asociado explícitamente con  los niños. Es popular ver niños que juegan en las calles durante el Ramadán, felices balanceando su fawanees y cantando una canción rimada en árabe egipcio coloquial que fue compuesta por Ahmed Sherif, que es un renombrado  escritor y compositor. La canción es la siguiente:

Wahawi ya Wahawi (que significa metafóricamente la luz del fuego) Iyuha (una palabra desconocida que se utiliza para la rima en el medio) Ruht ya Shaban (oh Shaban te has ido, refiriéndose al mes antes de Ramadán) Wi Gheet ya Ramadán (Has llegado, Oh Ramadán) Iyuha Bint el sultan (la hija del sultán) Iyuha Labsa el Guftan (Está vestida con su caftán) Iyuha Yalla ya Ghaffar (Para Dios el que todo perdona) Iduna el Idiya (Danos regalos esta temporada) .. Yalla ya Ghaffar.

Durante los pocos días antes de la llegada de Ramadán, los niños se emocionan y se impacientan por tener un fanoos. De hecho, la mayoría de ellos apenas pueden esperar para comenzar los cantos. Es por eso que, exactamente una semana antes de Ramadán, las calles de Egipto se transforman en talleres para producir con hojalata la mayor cantidad posible de fawanees.

Los fabricantes de fawanees suelen ser personas muy humildes. Ellos; como muchos otros artesanos en Egipto; trabajan en áreas pequeñas, en cualquier esquina, en alcobas o simplemente en cuartos pequeños de acero corrugado para producir las decenas de miles de fawanees necesarios para satisfacer la demanda durante Ramadán. En realidad, los fabricantes de fawanees generalmente comienzan a trabajar entre seis y nueve meses antes de Ramadán en función de la demanda del mercado que se prevee.

Caminando por la calle Ahmed Maher, en el barrio de Bab Zuwayla, uno conoce a muchos  artesanos como Morsy Abdel Dayem, un fabricante de fanoos de 32 años que los ha fabricado desde los 15 años. Él se sienta en el piso de una pequeña habitación, con herramientas básicas incluyendo una llama, y crea con su talento fawanees con diversas formas, colores, tonos y brillo.

Un Fanoos por lo general oscila en costo, de 15 a 30 libras egipcias. Por supuesto, hay mucho más caros, pero eso depende de los materiales utilizados para fabricar el fanoos y su tamaño. En el pasado, los Fanoos eran de cobre y latón, pero ahora algunos están hechos de latas recicladas, dice Abdel Dayem. Solíamos hacerlos sólo para encajar las velas. Las cosas cambian, y por lo tanto la calidad también cambia. Ahora tenemos, además de los fawanees originales, los fawanees de plástico chinos que tocan música popular. Estos se están apoderando del mercado, dice, «pero tal vez no tanto como algunos pueden pensar.» Obviamente, los egipcios tienen un agudo sentido de su patrimonio, así como  aprecio por las artesanías tradicionales de la zona.

“Estos fawanees aparecieron hace unos años. Pensamos que el mercado tradicional de fawanees sería destruido en especial por las canciones populares que tocan. Algunos tienen niños cantando la canción ‘Wahawi’. Otros tienen música de artistas pop, mientras que otros usan la música de dibujos animados para niños como Bakaar. Pero resulta que, contrario a lo esperado, no tomaron el control del mercado…Supongo que es un símbolo icónico que no puede ser reemplazado”, añade.

Hoy en día, durante Ramadán, grandes multitudes abarrotan las tiendas y calles de Bab Zuwayla, Al Hussain, Sayeda Zainab y muchas otras áreas que venden fawanees. Los más pequeños siguen desfilando en las calles, balanceando su fawanees, yendo de puerta en puerta cantando wahawi ya wahawi.